El gran desconocido. La escasa producción de bueyes hace imposible que sea un producto de amplio consumo. En realidad se trata de un deseo inalcanzable para una gran mayoría.
Esta carne tierna, compacta y de elegancia y sutileza incomparables requiere de maduraciones mínimas de 60 días. Solo así se consigue el exquisito sabor al que debe su fama.
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Carnes de Buey
Un complemento perfecto en cualquier dieta
Forma parte de las carnes rojas, con alto contenido en hierro, yodo, magnesio, zinc, selenio y proteínas de valor biológico (aminoácidos esenciales para el organismo) absorbiéndose mejor que las proteínas de origen vegetal según la Fundación Española de la Nutrición.
Castrado con más de 48 meses de vida, su carne debe madurar al menos 30 días lo que le aporta su delicado sabor. Esta carne es extremadamente valorada por ser difícil de encontrar (ratio: 1 buey por cada 10.000 vacas). Esta escasez se debe al elevado coste de crianza del animal durante 4 años.
Grasa corpulenta, compacta y blanca de tono perlado, no amarillenta como la de la vaca.